¿Eres consciente de todo tu potencial?

Conócete, redescúbrete y desarrolla todo tu potencial a través del Coaching
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Observar nuestro interior es la clave de cualquier despertar a nivel personal. No obstante, muchas veces esta labor de reflexión e indagación no resulta en absoluto sencilla.

Probablemente, el hecho de vivir en una sociedad en la que la tendencia mayoritaria es la de poner nuestra atención afuera. Es decir, poner el foco en lo externo -aquello que hacemos, tenemos, queremos, etc.- hace que nos resulte mucho más fácil identificarnos con los roles sociales que hemos adquirido, con los logros que hemos conseguido o con las metas que nos proponemos, y nos cueste mucho más abrirnos a aquello que somos o a cómo estamos.

Pararnos a observar qué hay dentro de nosotrxs mismxs, poner nuestra atención en nuestro interior -nuestra esencia, nuestro ser, nuestro potencial-, es un hábito en el que aún estamos muy poco entrenadxs. Quizás aquí resida la llave de muchos de nuestros conflictos intrapersonales e interpersonales.

Precisamente, en esa falta de autoconocimiento, en la necesidad urgente de detenernos y concedernos un momento y un espacio para conectar con nosotrxs mismxs se halla lo que nos impide descubrir el enorme potencial que poseemos como seres humanos.

Por esta razón, hoy quiero compartir contigo 5 “tips” basados en la metodología del Coaching que te permitirán iniciar ese apasionante viaje hacia tu interior, que es el autoconocimiento y descubrir todo tu potencial.

1. Observa tus necesidades

¿Cuándo fue la última vez que te detuviste para preguntarte a ti mismx qué necesito? A menudo solemos tener en cuenta las necesidades de las demás personas -hijxs, pareja, amigxs, familia, etc.-, y nuestras propias necesidades suelen quedar tan en un segundo plano que no solo no las satisfacemos, sino que muchas veces ni somos capaces de reconocerlas. Reconocer lo que necesitamos y cubrir nuestras necesidades es esencial para vivir en armonía con nosotros mismos.

Por esta razón, si quieres comenzar a ver cambios, te propongo que dediques simplemente 5 minutos al día a preguntarte ¿Qué necesito hoy? A continuación, piensa en una pequeña acción que puedas realizar a lo largo del día para satisfacer esa necesidad que has detectado. Te aseguro que este nuevo hábito puede marcar la diferencia.

2. Analiza tus experiencias

Siguiendo los 3 factores claves: emoción, pensamiento y acción. Si hay algo evidente es que no podemos pasar por las experiencias que vivimos sin que nuestro tridente -emoción, pensamiento y acción- entre en juego. Cada acción que llevamos a cabo viene acompañada de la emoción que nos genera y la emoción que sentimos está íntimamente relacionada con aquello que pensamos sobre la situación que vivimos.

No olvidemos que nunca son los hechos, sino el modo en el que cada persona interpreta aquello que experimenta lo que realmente marca la diferencia en cómo estamos y, por consecuencia, en cómo nos comportamos. Este proceso muchas veces es tan automático que vamos por la vida sin reflexionar, creyendo que nuestra interpretación es “la verdad universal”.

Por ello, un buen hábito para ganar una visión más amplia ante una situación, especialmente en aquellas que nos mantienen mentalmente atrapadxs, es analizar detenidamente y de manera consciente estos 3 elementos clave que se activan ante una circunstancia que nos genera conflicto o malestar. Solo analizando y desgranando estos 3 factores podremos llegar a tomar perspectiva para no identificarnos con nuestras emociones y pensamientos.

3. Revisa tu sistema de creencias (Y si lo necesitas haz cambios)

Nuestro sistema de creencias es el mapa mental privado que cada uno de nosotros poseemos. Es decir, lo que pensamos de nosotrxs mismxs, de las demás personas, del mundo, etc. Este se gesta desde la infancia a través de la educación que recibimos, la cultura en la que vivimos y las conclusiones a las que hemos ido llegando tras las experiencias vividas. A pesar de que no existe un sistema de creencias mejor o peor que otro, sí es verdad que a nivel individual muchas de estas “sentencias” que poseemos rigen nuestra vida y nos pueden limitar en muchos sentidos.

Por esta razón, si quieres conocerte mejor, ante una situación en la que sientas un bloqueo o una limitación, indaga qué creencia sobre ti, las demás personas o la situación puede estar interfiriendo en tu manera de interpretar el mundo y busca una nueva manera de relacionarte con esa realidad desde un pensamiento que te resulte mucho más útil para alcanzar tu objetivo.

4. Sé compasivx y amable contigo mismx

¿Eres consciente de cómo te hablas a ti mismx?, ¿Cómo es ese diálogo interno que todas las personas llevamos dentro? Nuestras palabras configuran de alguna manera nuestra realidad. Según el modo en el que nos hablamos o tratamos podemos transitar nuestras experiencias vitales de manera más o menos sana. Aprende a no ser durx contigo, háblate como le hablarías a la persona a la que más quieres. Agradécete cada día todo lo que has hecho hoy. Practicar la compasión y la amabilidad hacia nosotros mismos es una manera muy eficaz de acoger nuestro sufrimiento, transitarlo y poder transformarlo.

5. Céntrate en tus fortalezas

Desde la infancia se nos ha enseñado a poner el foco en nuestros errores, en aquello que debíamos mejorar o nos faltaba por aprender. Como consecuencia, muchas personas adultas a día de hoy tienen muy claro cuáles son sus puntos débiles, sus defectos, aquello que se le da mal. Sin embargo, les cuesta muchísimo enumerar, por ejemplo, 10 de sus fortalezas.

Lo curioso de este hecho es que todas las personas tenemos seguramente muchas más de 10 fortalezas o cosas positivas que destacar de nosotrxs. No obstante, no somos conscientes de ellas, es decir, las desconocemos. Así que te propongo un reto. Te invito a que cada día anotes en una lista al menos una fortaleza que identifiques en ti. Eso sí, debe ser distinta cada día y debes hacerlo al menos durante una semana.

Recuerda, no necesitas ser perfectx para ser extraordinarix, solo necesitas reconocerte y poner atención en aquello que sí haces bien, en aquello que las demás personas aprecian y ven en ti, en tus virtudes, en tu potencial. Solo así conseguirás valorarte de una forma mucho más integral y, sobre todo, más equitativa.

“Quien mira hacia fuera sueña, quien mira hacia dentro despierta.”

Carl. G. Jung

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