Aprendiendo a “SOLTAR” a la hora de educar

_La infancia es una etapa maravillosa. No hay pasado, no hay futuro; sólo un presente que se mira con inocencia e ilusión._ (7)

“Soltar” puede resultar un gran reto para muchos padres y madres a la hora de educar. Existe la creencia errónea de que “soltar” significa abandonar. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Soltar es ofrecer una oportunidad a nuestros hijos para que aprendan y se sienta capaces sin que nuestros miedos interfieran en su proceso de crecimiento y desarrollo.

En ocasiones, el hecho de soltar las riendas y delegar en ellos y ellas pequeños aspectos y tomas de decisiones puede atemorizarnos. A pesar de esto, es imprescindible comenzar a hacerlo, incluso desde edad temprana, ya que cuando esto no ocurre y somos nosotros los adultos los que siempre tomamos el control, se puede desencadenar a largo plazo numerosas luchas de poder en casa. Es decir, situaciones en las que, de una u otra manera, nuestros hijos a medida que van creciendo necesitarán cubrir la necesidad de tomar sus propias decisiones y abrirse camino. No obstante, si no les hemos enseñado a hacerlo previamente, puede que lo hagan a través de la rebeldía y de forma poco beneficiosa para ellos y para nosotros.

En definitiva, no podemos olvidarnos de que la capacidad de tomar decisiones y de ser independientes y autónomos no son habilidades que desarrollemos de forma innata o que se aprendan por simple imitación. Necesitamos exponernos a situaciones reales en las que podamos entrenar este tipo de competencias para poder tener un autoconcepto positivo y una autoestima sana.

Y es que está demostrado que cuando las personas tenemos creencias empoderadoras y positivas sobre nosotras mismas y nos sentimos capaces, persistimos más en las tareas y las intentamos hacer con mayor motivación, tesón y ganas. Este hecho aumenta considerablemente las posibilidades de conseguir nuestros objetivos.

Además, este tipo se creencias empiezan a desarrollarse desde la infancia más temprana a través de los intentos de prueba, error y acierto. Por ello, es fundamental que ofrezcamos a nuestros hijos e hijas oportunidades que les permitan probar hasta dónde pueden llegar y medir sus capacidades paso a paso con pequeñas tareas que le ayuden a aprender a gestionar responsabilidades cotidianas y conectar con su sentimiento de contribución y capacidad. Así que no lo olvides, confía en que tu hijo sea quien es. No resuelvas todo por él o ella y bríndale experiencias de entrenamiento y aprendizaje personal en su día a día.

Por otro lado, también es importante que nos mostremos disponibles para ayudarles y acompañarles cuando lo necesiten, pero siempre dejándoles asumir cada vez más responsabilidades y permitiéndoles tomar cada vez más decisiones para que desarrollen creencias sanas sobre su autonomía y competencia. Otro aspecto fundamental, y que puede resultar de gran utilidad, es poder darles la opción de poner en práctica esta serie de habilidades juntos y de forma conjunta.

Por esta serie de razones, a continuación voy a ofrecerte pequeñas claves para facilitarte la compleja tarea de “soltar” a la hora de educar y para que puedas hacerlo de una manera segura y tranquila a través de la cual puedas sentirte cómoda/o como madre/padre, al mismo tiempo que creas el clima de confianza y seguridad que tu hijo/a necesita para aprender. Así que toma nota 😉

1.Piensa en un aspecto en el que te esté costando trabajo “soltar” el control a la hora de educar. Céntrate en metas pequeñas. No pretendas pasar de blanco a negro, ni hacerlo de la noche a la mañana. Empieza por contextos en los que te sientas un poco más cómodo/a.

2.Revisa qué te está impidiendo hacerlo. Reflexiona sobre ello porque generalmente nuestros propios temores son nuestro mayor obstáculo.

3.Tómate tu tiempo para enseñarle aquello que necesita aprender. Sé específico con tus indicaciones y poco a poco ve retirándote y delegando más en él/ella.

4.Confía en que tu hijo/a aprenderá de sus errores. Utiliza el enfoque en soluciones para debatir juntos cómo nos está funcionando el modo en el que lo está haciendo para ver así aquello que podemos mejorar juntos.

5.Piensa cuándo estarías dispuesto a comenzar a dar tu pequeño primer paso para “soltar” y reflexiona sobre cuánto tiempo estás dispuesto a invertir para ponerlo en práctica, aun sabiendo que hacerlo puede ser un poco incómodo para ti.

¿Te animas? 😉

Marián Cobelas

www.mariancobelas.com


“Una rodilla lastimada puede sanar, pero la valentía herida dura toda la vida”

R. Dreikurs


 

2 Comments

  1. Están bien los consejos, y la verdad es que hay pasos que cuestan. Creo que a esta entrada le han faltado eso, algunos ejemplos. 🙂 También está claro que a veces no depende tanto de los padres y del niño, como del entorno. Aquí en Alemania por ejemplo es frecuente que los niños empiecen a ir solos a la escuela entre los 6 y 8 años. En España poquísimos padres dejarían a niños tan pequeños ir solos a la escuela… Nosotros de hecho, creo que aquí le hubiésemos dejado ir solo antes, alguna vez ya ha hecho parte del camino solo… Sin embargo ahora que nos volvemos a España, soy bastante más reticente a ello, la verdad…

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