Confía

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“Confiar: esperar con firmeza y seguridad”, según la RAE. “Confiar” un concepto que a priori puede parecer sencillo de entender y asimilar a nivel cognitivo, pero que, sin embargo, resulta muy difícil de integrar en el día a día de nuestras vidas. Confiar plenamente en algo o en alguien y no dejarnos llevar por la incertidumbre propia de la vida, nuestras expectativas, los diálogos internos que se despiertan de manera automática ante un estímulo como lo que son, patrones aprendidos que nacen del miedo y que nos alejan precisamente de la confianza, no es en absoluto una habilidad que se adquiera de la noche a la mañana, sino todo lo contrario. En ocasiones, aunque creamos que ese es un “examen” que ya hemos aprobado, de pronto aparece una situación que te demuestra que vivir desde la auténtica confianza es un reto y una constante para toda la vida.

Y es que como pronunciaba Steve Jobs, allá por el 2005 en el discurso de graduación de los alumnos de la Universidad de Stanford: “No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante, sólo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro.”

Confiar es un acto de amor hacia la vida y hacia nosotros mismos que nos permite avanzar y crecer. Sin sentir confianza genuina no podemos disfrutar de las experiencias y personas que se van cruzando en nuestro camino. Y es que no podemos olvidar que absolutamente todo ocurre por y para algo. Todo tiene su momento preciso, su propósito, su tiempo, su principio y su fin y aunque en muchas ocasiones no lo entendamos o no podamos/queramos verlo, aunque incluso nos pueda parecer que esa situación o esa persona sólo está ahí para generarnos algún tipo de sufrimiento, probablemente nos estemos equivocando y alejando de la “realidad”.

Para comprobarlo te invito a que hagamos juntos un pequeño “ejercicio”. Piensa en alguna experiencia del pasado en la que en su momento no fueses capaz de ver de qué manera esa situación te estaba ayudando ¿la tienes?, ¿A que a día de hoy te cuesta mucho menos entender cuál fue el aprendizaje y la “utilidad” que te llevaste de aquella ocasión? Y es que solo hace falta que miremos hacia atrás en nuestra vida para tomar consciencia una vez más de que nada ha estado ahí por simple casualidad. Que cada situación e interacción interpersonal que hemos tenido ha sido un peldaño más en esa escalera de la vida que necesitábamos construir para llegar al lugar en el que hoy nos encontramos y nos toca estar.

Por lo tanto, si siempre ha sido así, pensemos… ¿Por qué lo que estamos viviendo ahora mismo iba a ser diferente? Esa situación que estamos experimentando, esas sensaciones agradables o desagradables que estamos viviendo están aquí para decirnos algo importante y, sobre todo, necesario para nuestro crecimiento. Así que abrázalo muy fuerte, dale la bienvenida e incluso hasta las gracias porque hoy probablemente no seamos capaces aún de ver el propósito ni la enseñanza, pero no significa que no la tenga.

Cada circunstancia que vivimos se nos presenta para hacernos un verdadero regalo. El necesario regalo de sumar un punto fundamental en nuestro camino que probablemente solo en el futuro, cuando una vez más echemos la vista atrás, podremos llegar a comprender desde esa mayor perspectiva que necesitamos para ver con mayor claridad las cosas. No obstante, hasta entonces, solo nos queda CONFIAR. Confiar en lo que sentimos, en lo que hacemos desde nuestra propia intuición, desde el corazón, desde la autenticidad que solo reside en nuestra alma, confiar en la vida, en que todo está ahí para enseñarnos algo e ir dando pasos con la tranquilidad de ser unos simples testigos de la vida que nos va llevando a algún puerto a través de las decisiones que tomamos. Además, recuerda que toda acción implica pérdidas y ganancias desde un análisis racional o “mental”, pero, cuando actuamos desde nuestra intuición y desde el corazón, da igual el resultado porque SIEMPRE prevalecerán las ganancias.

El simple hecho de despertarnos cada mañana es un auténtico milagro. Así que confía en la vida, suelta el “control” que crees tener sobre algunas situaciones porque es una falacia. Céntrate y enfoca tu energía en lo que realmente está aconteciendo, en el momento presente. No busques en tu diálogo interno explicaciones innecesarias que solo llevan a nuestra mente a alejarse de lo verdaderamente importante. Todo lo que está pasando aquí y ahora probablemente tenga una conexión con el pasado que te ha traído hasta lo que eres hoy, pero, sobre todo, solo lo podremos entender y conectar en el futuro, así que mientras tanto, CONFÍA porque una vez más todo va a ir bien.


“La incapacidad de abrirse a la esperanza es lo que bloquea la confianza, y la confianza bloqueada es la razón de los sueños arruinados.”

Elizabeth Gilbert


 

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