¡Mamá, Papá… Me aburro!

person-731165_960_720

“Aburrimiento” emoción o estado anímico causado por una falta de estímulo. En la sociedad del hiperestímulo en la que hoy vivimos, no sería tan descabellado considerar el hecho de aburrirse casi como un privilegio. El tiempo parece ser un bien escaso ya desde la infancia, puesto que, al igual que los adultos de hoy, muchos niños y niñas cuentan con agendas semanales repletas de actividades que reflejan ritmos frenéticos. Lo que, en ocasiones, nos pude generar la “horrible” sensación de no saber qué hacer en estos momentos o espacios en los que no tenemos nada previamente concertado. Y, con esta sensación, habitualmente aparece la recurrente frase que todo padre y toda madre ha escuchado alguna vez: “me aburroooo ¿qué hago?”

Y ahí, en ese preciso instante es cuando puede ocurrir la magia. La magia de darles la oportunidad de que se aburran sin cargar en nuestra mochila la obligación de tener que ofrecerles siempre una opción, una alternativa que haga que disminuya su sensación de frustración al no saber muy bien cómo gestionar esa emoción de falta de estímulo. Entonces, ¿es positivo que los niños y niñas se aburran? Pues, depende, como bien dirían los gallegos.

Si gestionamos los momentos de aburrimiento como una gran oportunidad de explorar nuestras capacidades y de desarrollar nuestra imaginación y creatividad, desde luego que estamos ante algo muy especial y positivo. Cuando nos permitimos aburrirnos, nuestra habilidad de búsqueda de alternativas se dispara, al igual que las ganas de explorar e inventar. Es entonces cuando le abrimos la puerta a aquellas ideas que llevan un rato llamando, pero que no han podido entrar porque nos han encontrado ocupados consumiendo de forma pasiva un entretenimiento muchas veces carente de significado.

Sin embargo, al mismo tiempo, el aburrimiento no resulta de demasiada utilidad en aquellos contextos en los que necesitamos sentirnos motivados para estimular nuestra capacidad de aprendizaje. Ya que, como la neurociencia ha demostrado, solo existe aprendizaje cuando conseguimos emocionarnos, es decir, cuando estamos motivados. Por todo ello, la pregunta que planteo, más allá de etiquetas como “positivo” o “negativo” o juicios sobre lo que está “bien” o está “mal”, es sí como adultos estamos permitiendo y facilitando que nuestros niños y niñas experimenten el aburrimiento como un terreno fértil que les regala la oportunidad de explorar y desarrollar su creatividad para que puedan así encontrar lo que el gran pedagogo Francesco Tonucci define como “el juguete favorito”, que no es otra cosa que esa habilidad o talento especial que cada uno de nosotros poseemos y que a algunos nos puede llevar toda una vida descubrir.

En definitiva, dejemos que los niños y niñas busquen por sí mismos maneras y contextos efectivos para entretenerse de forma libre y autónoma, sin que los adultos tengamos que proporcionarles constantemente juegos, juguetes o dispositivos que solo les aporten una diversión efímera en la que su rol sea el de un espectador pasivo que únicamente consume estímulos. En su lugar, probemos a facilitarles la oportunidad de que descubran y exploren más juegos al aire libre, en los que tengan que interactuar con ellos mismos y con sus iguales sin la intervención constante de los adultos y en los que los únicos botones que tengan que activar sean los de su imaginación ¿Probamos?


“El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento.”

Erasmo De Rotterdam


 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s