Entrevista a la psicóloga y escritora, Begoña Ibarrola

 

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¡¡NUEVA ENTREVISTA!!

Hoy me he dado cuenta de que desde que arranqué este proyecto he tenido la gran suerte de cruzarme con magníficos profesionales a los que admiro por su forma de ser y de hacer. Personas únicas y de gran generosidad que de forma totalmente altruista han colaborado conmigo de alguna u otra forma. Personas con las que he aprendido muchísimo sobre temas que me preocupan, me ocupan y me apasionan a partes iguales. Grandes profesionales que través de las entrevistas que me han concedido y las conversaciones que hemos tenido me han aportado mucho y me han permitido compartir todo ese valor con todos los que nos leéis. Porque sin vosotros nada de esto tendría el mismo sentido, sin la motivación de querer conectar, llegar y aportar ese pequeño granito de reflexión o curiosidad en cada familia y a cada persona que nos sigue, todo esto carecería de propósito para mí.

Es por eso que hoy tengo una ilusión especial por compartir esta entrevista. Estoy segura de que muchos, por no decir todos, conocemos a la invitada de hoy. Sus cuentos son como un bálsamo para el alma y con sus palabras llega a emocionar y a hacer reflexionar a niños y a no tan niños. Soy admiradora absoluta de su trabajo y hoy me siento muy orgullosa y feliz de poder tenerla de invitada en este humilde blog. Aquí os dejo la entrevista para que la disfrutéis del mismo modo del que la hemos hecho, desde el corazón. Con todos nosotros, Begoña Ibarrola.

Begoña, en primer lugar, permíteme agradecerte tu enorme colaboración. Es un verdadero lujo poder contar con una invitada de tu talla. Estoy segurísima de que todas las personas que nos leen están deseosas de conocerte un poquito más y de descubrir tu visión sobre el mundo de la educación. Así que vamos allá con las preguntas 🙂

Marián Cobelas: Las personas que conocemos tu fascinante trabajo sabemos lo mucho que contribuyes con él a crear una sociedad un poco mejor, me encantaría poder preguntarte ¿Cuál fue la principal motivación que te impulsó a querer dedicarte profesionalmente al mundo de la educación y la infancia?

Begoña Ibarrola: Tanto mi madre como una tía muy querida eran maestras y ellas me contagiaron el amor a la educación. Después, ya adolescente, descubrí el mundo de la psicología y decidí dedicarme a ello, y me vine a Madrid a estudiar Psicología en la Universidad Complutense. Una vez licenciada decidí combinar mi actividad profesional como terapeuta infantil y juvenil, con la de formadora, tanto de familias como profesores. Pienso que no hay mejor herramienta para cambiar el mundo que la educación.

MC: ¿Cuál consideras que es la mayor aportación de la educación emocional en el desarrollo humano y qué podríamos hacer, desde las familias, para las nuevas generaciones crezcan siendo conscientes de la importancia que esta tiene?

BI: Si queremos crear una sociedad sostenible y centrada en el bienestar de nuestros futuros ciudadanos, hoy sentados en nuestras aulas, no podemos seguir manteniendo una misma educación competitiva y dirigida casi exclusivamente al desarrollo de su dimensión cognitiva. Otro modo de educar es posible, que no depende de las condiciones externas, sino de una decisión, de un modo de mirar y tener la valentía de arriesgarse para hacer algo diferente; un modo de educar que dirija la atención al desarrollo integral del alumnado, ofreciéndole herramientas para su presente pero que les prepare para el futuro.

La educación emocional es una innovación educativa que responde a necesidades que las materias académicas ordinarias no cubren, por eso Rafael Bisquerra afirma que: “El desarrollo de las competencias emocionales puede ser más necesario que saber resolver ecuaciones de segundo grado”.

MC: ¿Qué consejo le darías a los profesores para qué, a pesar de los inconvenientes logísticos con los que muchas veces se encuentran, puedan tener presente la competencia emocional y las inteligencias múltiples en las aulas?

BI: No pueden olvidar que su función es formar personas, que detrás del rol “alumno” y “profesor” hay personas que necesitan ser educadas de forma integral, y para ello hay que tener en cuenta su educación emocional, no solo cognitiva. La burocracia muchas veces ahoga ese impulso que casi todo educador tiene pero hay que tener muy claras las prioridades. Lo primero es el ser humano que tengo en el aula, que necesita referentes adultos y construir poco a poco su mundo para poder luego influir en él y transformarlo. Hoy nadie duda de que todos los seres humanos somos inteligentes. El profesor debe tener una mirada de jardinero, para descubrir los potenciales de cada alumno, valorarlos y desarrollarlos. Por eso cada alumno, diverso por naturaleza, debe ser atendido en todas sus dimensiones: física, conductual, cognitiva, emocional y espiritual. Quizás de todas ellas la que más peso tiene es la emocional por su influencia en la salud, el aprendizaje, la conducta y la felicidad. Merece la pena apostar por ello y los resultados son muy satisfactorios. La educación emocional ofrece además herramientas de prevención de muchos problemas que hoy están presentes en las aulas, acoso, mal trato, violencia, depresión, etc… Si les damos herramientas para enfrentarse a los retos que la vida les depare, les estaremos ayudando de una forma maravillosa.

MC: ¿Cuál crees que es el mayor riesgo que puede amenazar que los niños y adolescentes de hoy se desarrollen de forma sana y equilibrada?

BI: Pienso que hay a su alrededor muchos aspectos que les pueden dificultar su desarrollo sano, en primer lugar, la poca presencia de los padres, hay que decirlo, no se educa solo con tiempo de calidad, sino en cantidad. Cuantos problemas surgen de la soledad de muchos niños, de no tener adultos cerca cuando vuelven del colegio con los cuales hablar y compartir. Por otro lado el uso de la tecnología sin control expone a los niños y adolescentes a mucha información que a veces no pueden digerir ni contrastar, y además les resta tiempo del contacto directo interpersonal, que es uno de los elementos que más ayudan al desarrollo socio emocional. También existe mucha violencia a su alrededor, no digo que sea mayor ahora que hace años sino que se proyecta ante ellos una y otra vez, desde los medios de comunicación hasta en los juegos con lo cual, según estudios rigurosos, la empatía va disminuyendo hasta considerar normal un acto brutal. Y no olvidemos que la empatía es una competencia emocional que hace de factor protector contra la violencia. Como vemos hay muchos elementos que hay que tener en cuenta que pueden ser enemigos de un sano desarrollo por eso la familia y la escuela deben trabajar juntas para ofrecer a los alumnos e hijos elementos para su sao y equilibrado desarrollo.

MC: En una época como la que vivimos en la actualidad, en la que la información está a golpe de click y la tecnología avanza a la velocidad de la luz ¿Cuál consideras que es la razón o razones por la cual, en lo que respecta al factor humano, no avanzamos con la misma facilidad y, por desgracia, en los últimos años se hayan duplicado los casos de depresión infantil y juvenil, el acoso escolar, la violencia machista e incluso los suicidios a estas edades?

BI: Pienso que ya lo he comentado en la pregunta anterior pero añado algunos aspectos. No les estamos enseñando a ser resilientes, muchos niños crecen dentro de un “invernadero”, con muy baja tolerancia a la frustración, sin capacidad de adaptación a las cosas que tienen que aceptar y no pueden cambiar, y al encontrarse con problemas o inconvenientes, se vienen abajo. Quieren las cosas ya, a su manera, y no saben esperar, si a eso le unimos falta de recursos emocionales para ser fuertes frente a la adversidad y falta de modelos resilientes a su alrededor, nos encontramos con estos problemas. Es preciso abordar el desarrollo de competencias emocionales desde bien pequeños como herramientas de prevención pues  se ha comprobado científicamente que en los niños que reciben esta formación y entrenamiento, no se producen ese tipo de problemas, no significa que tengan vidas diferentes sino que tienen recursos personales para hacerles frente.

Pienso que estamos ganando en muchos aspectos gracias a la tecnología y estamos perdiendo en otros. El contacto humano, la mirada, la conversación, el paseo, se están perdiendo porque nuestra sociedad no los valora. Creo que va siendo hora de recuperar prácticas “lentas” en la sociedad de la velocidad, y de prestar atención a las habilidades “blandas” en la época de la hiperactividad y del estrés.

MC: Por último, aunque no menos importante, como admiradora y usuaria de tus cuentos en mis talleres con niños y adolescentes, soy testigo del impacto que tus historias generan en todos aquellos que las escuchan. Por ello, me gustaría preguntarte por tu faceta como escritora ¿Dónde crees que radica el poder que tienen tus cuentos para transformar tanto a niños como a adultos?

BI: Cuando escribo, lo hago desde el corazón, y allí tengo el recuerdo no solo de mis vivencias personales sino de las experiencias de todos los niños y jóvenes a los que he conocido en mi trabajo de terapeuta. Ellos son mi inspiración, en ellos pienso cuando escribo. Conozco bien el alma infantil y no olvidemos que todos los adultos llevamos dentro un niño interior que necesita cuidados y atención. A veces contarle un cuento a los niños es también contárselo a ese niño interior y por eso afecta tanto a niños como adultos. Por otra parte el cuento ha sido un recurso terapéutico usado desde la antigüedad, sobre todo en oriente, y he querido rescatar y dignificar ese medio literario, a veces poco valorado, que contiene en su interior semillas de auto conocimiento que crecen al leerlo atentamente. Un cuento es como una cebolla, tiene varias capas, por eso los niños suelen pedir una y otra vez el mismo cuento, porque sin darse cuenta van desvelando cada vez un significado diferente del relato.

Es también un entrenador emocional pues permite vivir las emociones de los personajes casi en primera persona pero con una distancia de seguridad y ensanchar el mundo de experiencias del lector a través de las múltiples experiencias de los personajes. Cuando un cuento llega al corazón y lo toca es que ha sido escrito también desde el corazón.


Muchas gracias, Begoña, por compartir conmigo y los lectores de este blog tu visión y misión con respecto a la infancia, la juventud y la educación. Gracias por tu enorme generosidad y por aportarnos tanto valor con tu trabajo ¡Ha sido un placer poder entrevistarte!

Marián Cobelas


 

 

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